Birmania, veinte años de democracia silenciada

Esta semana se han cumplido veinte años desde que la Liga Nacional para la Democracia, principal partido opositor birmano, ganara las últimas elecciones celebradas en el país asiático, oficialmente denominado Myanmar. Se han cumplido veinte años de una victoria democrática silenciada por el régimen militar. El aniversario ha coincido además con la reciente muerte del partido político, cuyos líderes se han negado a registrarlo oficialmente, requisito obligatorio de la nueva ley electoral que regirá los comicios que se han anunciado para este año.

La Junta Militar ha impuesto su férrea política en Birmania desde 1962, aunque la recrudeció a partir de 1988 tras el golpe llevado a cabo por los propios militares. Birmania, paso a llamarse entonces Myanmar y la Junta organizó una suerte de paripé electoral para legitimar su golpe de estado. Sin embargo, la popularidad de la recién nacida Liga Nacional para la Democracia creció rápidamente y el partido liderado por Aung San Suu Kyi ganó las elecciones celebradas el 27 de mayo de 1990 con un 60 por ciento de los votos y un 80 por ciento de los escaños.

La Junta no reconoció los resultados, alegando que la votación sólo debía determinar una asamblea constituyente y no un parlamento. Los líderes de la LND fueron apartados del poder y comenzó su persecución política, con un objetivo muy claro, su líder Suu Kyi, quien se ha pasado la mayor parte de los últimos años en arresto domiciliario.

La oposición no ha sido la única en sufrir la locura del régimen. Durante los últimos años se han denunciado violaciones constantes de los derechos humanos, especialmente hacia las minorías étnicas. En 2006, la Organización Mundial del Trabajo anunció que llevaría a Birmania ante la Justicia Internacional por somete a trabajos forzados a 800.000 personas.

Los pocos intentos de oposición a la junta han acabado hasta el momento en fracaso. El más conocido fue la famosa revolución azafrán que protagonizaron los monjes budistas en 2007 por la subida de los precios del petróleo y cuyo balance de víctimas no ha sido clarificado. Pero cada día disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas se enfrentan a penas de cárcel y a torturas por sus críticas al régimen.

La Liga Nacional por la Democracia ha decidido no repetir la historia y no participará en el nuevo paripé de elecciones que la Junta está preparando para este año. No obstante, otras 37 formaciones políticas se enfrentarán a la Junta, incluyendo el Partido Nacional Unido, que ganó un 21 por ciento de los votos en 1990 y que podría ser el único en convertirse en un rival serio para los militares. Pocas esperanzas existen, sin embargo, de que este año se dé un verdadero proceso democrático; pocas esperanzas de más libertades o de ver las condiciones de vida mejoradas. Y es que a Birmania probablemente aún le quedan muchos años de democracia silenciada.

2 comentarios

  1. Con permiso, hemos copiado vuestro artículo en nuestro blog, Birmania Libre.

    Muchas gracias.

  2. […] filas presentarse a las elecciones. El partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia, que ganó las elecciones anteriores, tenía que decidir entre echar a varios de sus militantes, entre ellos su líder, para poder […]

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