China se pone verde (o no)

Puesta de sol en Shangai. Fuente: Wikimedia Commons (autor: Suicup)

La semana pasada el Gobierno chino hizo pública una lista de más de 2.000 fabricas altamente contaminantes, la mayoría cementeras, papeleras y siderurgicas, y todas de capital privado. Estas empresas se verán obligadas a cerrar, ya que según el ministro de Industria chino “consumen mucha energía, contaminan el medio ambiente y tienen riesgos de seguridad“.

Aunque la Cumbre del Clima de Copenhague acabó con un acuerdo de mínimos y no vinculante, China había señalado que era su intención para 2020 reducir entre un 40% y un 45% la emisión de CO2 por unidad de Producto Interior Bruto, es decir, se dejó al margen la reducción de la cantidad total de emisiones y se limitó a indicar que, en el futuro, su producción seria mas eficiente, lo cual no deja de ser una tendencia normal de la producción.

Mucha producción, mucha contaminación

Los medios de comunicación se hacen eco estos dias de que China ha desbancado a Japón como segunda economía mundial -cálculo del PIB trimestral-, alcanzando además sus exportaciones el nivel más alto en los últimos 18 meses. Sin embargo el desarrollo económico chino, y en concreto su producción industrial, ha venido acompañada en las dos últimas décadas por un aumento exponencial de la contaminación medioambiental, especialmente del aire y el agua. Se hacen habituales las noticias referidas a incidentes medioambientales, como son que miles de barriles con sustancias tóxicas sean arrastradas a un rio o un vertido de 150.000 litros de gasoil en varios ríos del país. El efecto de estos accidentes sobre la salud humana es directo, por ejemplo el envenenamiento de niños por plomo. Según un reportaje al que refiere la BBC,  un alto funcionario de planificación familiar en China ha destacado el aumento alarmante de niños que nacen con defectos físicos debido a la degradación del medio ambiente (uno cada 30 segundos). Shanxi, provincia con una gran industria química, registra la mayor tasa de nacimientos defectuosos.

Ma Jung, Director del Instituto de Asuntos Medioambientales (ONG), realiza una síntesis de la situación en una entrevista concedida a El País: China ha experimentado un desarrollo económico y social tremendo en estos 30 años, que ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza. Pero este proceso de industrialización ha pasado una factura muy alta. El 60% de los ríos y lagos está contaminado, según datos de 2006. En las ciudades, la situación es peor. De las 600 mayores ciudades chinas, más de 100 aún no cuentan con tratamiento de aguas residuales. […] En lo que respecta al aire, en el 50% de las ciudades no cumple las normas de calidad chinas, que son inferiores a las de la OMS (Organización Mundial de la Salud)“. El mismo diario se hace eco de que el Banco Mundial había señalado que en 2006, 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo se encuentran en China.

Gigante emisor, gigante inversor en renovables

El modelo productivo actual está basado en el consumo intensivo de energía. Aunque la distancia respecto al primer productor mundial (Estados Unidos) es muy grande, según la Agencia Internacional de la Energia el gigante asiático sería en la actualidad el mayor consumidor mundial de energía (algo que el gobierno chino ha negado). La demanda energética del país de 1.300 millones de habitantes, se ha doblado en la última década, habiendo de tener en cuenta que su consumo per capita es tan solo un tercio que el de la media de los paises de la OCDE. China consume además casi la mitad del carbon mundial, combustible en torno al que gira una parte importante de su economía y que supone reducir su dependencia respecto al exterior debido a sus grandes reservas. La quema de carbón, con alto nivel de azufre, junto a otros factores la sitúan  a la cabeza de emisiones mundiales de CO2.

Evolución de las emisiones de CO2 de China hasta 2008 fruto del consumo de combustibles fósiles. Fuente: US Energy Information Administration

Evolución de las emisiones de CO2 de EEUU hasta 2008 fruto del consumo de combustibles fósiles. Fuente: US Energy Information Administration



Pero como señalábamos hace unos meses, a la vez que el más país que más CO2 emite a la atmósfera, China sería también, según un informe del Pew Charitable Trust, el país que más dinero invierte en energías limpias, un total de 34.600 millones de dólares, casi el doble de los 18.600 millones dedicados por Estados Unidos (que ocupa la segunda posición) a la construcción de instalaciones para la obtención de energías renovables, representando esta inversión un aumento del 148% respecto a 2005.

¿Continuará China su espectacular desarrollo a expensas del medio ambiente, tal y como han hecho varios decenios atrás la mayoría de los países occidentales o será capaz Beijing poner en práctica un modelo sostenible y respetuoso con el medio ambiente, especialmente habida cuenta de el gran tamaño de la población china?

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