Un Ferrari en la política

La política italiana, que ha encumbrado a grandes hombres como Aldo Moro o Enrico Berlinguer, se bate en un miserable descenso en picado por culpa del “follador” (si me permiten la expresión) Berlusconi y de los ultras de la Liga Norte. Ahora, y con una izquierda más fuerte que nunca en el país transalpino, la derecha necesita a alguien que goce del glamour que tiene “Il Cavaliere” (si a eso se le puede llamar glamour) pero que no sea tan escandaloso ni excéntrico. Y en esa posición encaja a la perfección el empresario de éxito y gran embajador de Italia alrededor del mundo: Luca Cordero di Montezemolo.

Luca di Montezemolo. Fuente: Picasa

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Los osos cavernarios

Mítin de la Liga Norte italiana. Fuente: El País

Ocultos en las cuevas, los osos cavernarios pasaban los largos inviernos del Pleistoceno hibernando. Pese a ello, tarde o temprano siempre despertaban y salían a hacer lo que mejor sabían hacer: cazar. Por lo visto la extrema derecha también ha despertado de su letargo y ha tardado bien poco a posicionarse tras las matanzas de Oslo y Utoya.

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Uno para todos y todos “en” uno

"Nichi" Vendola, comunista, homosexual y presidente

A Berlusconi le ha salido un duro competidor. Tras la caída de sus lugartenientes en Milán y Nápoles, las piezas para la partida final (las elecciones generales) ya se están colocando en el tablero. Y la izquierda tiene un as en la manga, un as que no deja indiferente a nadie.

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Todo vale para Berlusconi

La economía italiana sigue cayendo al tiempo que su primer ministro, Silvio Berlusconi, acumula una riqueza estimada en 9.000 millones de dólares. En la lista de los hombres más ricos del mundo, Berlusconi ocupa el lugar número 74. La relación que ordena a los países según la calidad de su democracia sitúa a Italia en el puesto 26, por detrás de la República Checa, Israel, Estonia o Lituania.

Los medios de comunicación son el negocio de Berlusconi, que posee todo un imperio mediático. Canale 5, Italia 1 y Rete4 son de su propiedad, así como la editorial Mondadori y revistas de gran difusión. Como primer ministro, controla de forma indirecta la televisión pública y su influencia se extiende sobre algunos periódicos conservadores.

Quienes le preguntan lo que no quiere responder son peligrosos izquierdistas. Quienes le exigen que responda a las exigencias de su cargo, rojos indeseables. Demandas millonarias son su tarjeta de visita para los medios que se atreven a molestarle. En su régimen de valores, lo normal es que el primer ministro de un país pueda entrar por teléfono en un programa para proferir insultos a todo el que pase por delante. Y dejar con la palabra en la boca a quien sea si es necesario. Sigue leyendo